Rayomatiz, quinto libro de poemas de Antonio Portillo Casado

Estaba preparándome para hacer el prólogo de este libro de Antonio Portillo, y tengo que intentar explicaros lo que acaba de pasarme. No sé si habéis tenido alguna vez la experiencia de la lectura poética intensa, pero ocurren cosas inesperadas. Uno entra en otra dimensión, en una realidad paralela. 

Mirad cómo ha sido:

He sentido en el pecho las vibraciones de un cuenco tibetano. He procurado ser valiente. He fumado un cigarro con lentitud, sin miedo. He abandonado la noche y perdido la conciencia. Robé un cruasán y no he querido ser peonza —sonaban melodías de agua y vi cisnes bailando—, se me ocurrió brindar en la casa del dios Baco.

Oigo hablar de gaviotas, pero no pienso volar ni pienso caer. Veo surgir remolinos de colores y arena —estoy contigo, ¿lo recuerdas?—, pero qué importa eso ahora; solo importa bailar un rock and roll desnudos, navegar como payasos y que aplaudan algunas figuras bajo los astros, en la noche. (…)

Después, he vuelto en mí. Me di cuenta de que era inútil escribir un prólogo a un libro de poesía, que solo puedes acompañarlo en la lectura, vivirlo como tuyo, fundirte con Antonio Portillo en sus palabras y volver a la oscura realidad, transformado por la intensidad de su luz, por el fulgor de su rayo.

Enrique Gracia Trinidad

Rayomatiz

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