Ferviente marinero

FERVIENTE MARINERO

Que tú volvieras, esperaba.

Esperaba sentado sólo en la orilla del mar.

Sacudía mi cabello el oleaje y el aire.

Como fieras, las olas venían y la inmensa mar me llamaba.

En lo bello las olas me sumergían.

Se desnudaban lentamente las blancas olas

y al contactar conmigo sonreían.

Toda mi mente se despejaba al acariciarme ellas todo mi cuerpo.

Se entrelazaban y extasiaban mis sentidos.

Cuando me enamoré de las olas y me hicieron olvidarte,

me hice un ferviente marinero

para, por siempre, estar en la libre mar.

 

FERVIENTE MARINERO(c) Antonio Portillo Casado

(Poema del Poemario “Amanece copo a copo a copo”)

CEDRO

Leo tus nocturnos versos

LEO TUS NOCTURNOS VERSOS.

Blanca oliva

de todas mis noches.

Sol de plata,

sultana moruna,

estrella maquillada

por la arena de las dunas.

Esplendorosa laguna de diamantes

en el celeste infinito.

Reina enamorada del mundo,

dueña de todas las almas.

¡Oh blanca pluma poeta

de vuelo comedido y elegante!,

leo tus nocturnos versos,

intensos y apasionados como el mar;

misteriosos como la sima azul;

divinos como la montaña que despierta;

ciertos como el bosque pensativo;

mágicos como el perfume de la oscuridad;

enamorados como las miradas de dos rojas rosas.

Tus versos leo,

alborada nocturna,

alborozo de mi interior,

mariposa ondulante.

Son tus versos, los que mi libro encarnado

declamó entre las aguas de los vientos del Sur.

¡Oh diva de plata!,

dorada por el día;

y en la noche, de novia,

con velo de encaje caminas conmigo

hacia el dulce remanso celeste.

LEO TUS NOCTURNOS VERSOS(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO

Llama de amor

LLAMA DE AMOR.

En este verde…
Reluces, llama
de amor intensa.
¿Andas o esperas?

Te aguardo quieta,
viento de abril.

Brillas cual luz
en la esperanza,
mi poesía.

Ámame, flujo
de la libertad
que me apasiona…

 

LLAMA DE AMOR(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO

 

 

Mis lágrimas

MIS LÁGRIMAS

 

Llorando va el marinero,

llorando en el mar.

Yo le pregunto:

«¿qué hace un marinero

llorando en la alegre mar?»

Él me responde angustiado:

«¿qué son las aguas del mar

sino lágrimas de enamorados

que distantes están?»

Ello me hizo pensar

en los llantos que por ti derramé.

Mis llantos, mis lágrimas,

que hicieron del mar lo que es.

                                                                                                          (Poema del poemario Singladuras)

MIS LÁGRIMAS(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO

 

Mi Diosa

MI DIOSA.

Amanece ahora…
Buenos días, mi rey,
me musita la luna.
Buenas noches, mi diosa,
le canta mi corazón
entre olivos y jaras,
entre encinas y retamas.

MI DIOSA(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO

En su cetro de dentro

En su cetro de dentro.

 

¡Oh! fresca fragancia deliciosa,

el mar inquieto nos separa

mas mi corazón enamorado

de latir por ti, no cesa, no para.

Mi corazón te lleva dentro,

muy dentro y en su centro.

En su cetro de dentro.

 

Mis labios no te ven,

mis ojos no te acarician,

mis manos no te besan,

no te saborea mi alma,

bendita y salvadora agua.

 

Mi corazón late pero besos de amor

no bombea, y su mundo se tambalea.

 

Pero una fina lluvia

de dulces besos a las estrellas

y a la blanca luna entregaré,

con sabor a naranjas, coco y miel,

para que en las solitarias

y frías noches

cuando el amor imprescindible se hace,

y el hondo suspiro le complace,

los besos míos, cual fresca lluvia,

las encendidas olas de amor

de tu incendio aplaque.

 

(Poema del poemario SINGLADURAS – NOV. 2016)
En su cetro de dentro(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO

 

 

 

En tu blanca bahía (a Juan Ramón Jiménez)

En tu blanca bahía.

                            (A Juan Ramón Jiménez)

Bajo el dorado amor andaluz,

que con sus enamorados brazos anaranjados

en este sereno despertar nos abraza,

el inmenso azul en nacaradas

ondas enamoradas nos besa risueño.

En su piel azul posadas,

una miríada de hermosas flores

nos descubren sus vitales colores

y profundos perfumes.

Ellas van llegando…las tiernas flores…

…entre espejitos de luz y acrisolados brillos.

Y van llegando las bellas flores,

rosas, celindas, azucenas y gardenias;

claveles, nardos, jazmines y alhelíes;

violetas, caléndulas, campanillas y dalias…

Con la fresca agua marina juegan,

con salinas diademas se coronan,

sus sonrisas relucen entre azules,

sus cabellos ondula la salada brisa.

En tu bahía y hacia Moguer, Juan Ramón.

En tu blanca bahía, donde la luz habita

merodeando feliz entre dunas y pinadas,

entre la mar, el río y la arena;

donde los azules pasean…

Dulcemente te donan sus esencias,

sus mágicos colores, sus suspiros,

sus amores, estas bellas y delicadas flores.

 (Poema del poemario SINGLADURAS. NOV 2016)

 

En tu blanca bahía(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO