Comida de Navidad de 2025 con los compañeros de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha.

Ayer hice un corto recorrido por el Barrio de las Letras de Madrid en el que no faltó una breve visita al Ateneo y a la sorprendente exposición fotográfica «Paul Senn, un fotógrafo suizo en la  Guerra de España» (la contienda civil del 36). El viento del norte soplaba ligeramente bajo un cielo plomizo cuando me encontré con el grupo de compañeros de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha. Nos reunimos para almorzar en un restaurante cerca de la Puerta del Sol de Madrid a fin de celebrar la Navidad y desearnos un óptimo año 2026. Tras el saludo inicial, nos sirvieron unos vinos así como lo que cada uno eligió para comer.  Hablamos de nuestra asociación, de la sociedad, la cultura, la literatura, y de los problemas de nuestro país y el mundo. Sin darnos cuenta surgió una bruma cálida que envolvió la sala donde estábamos. Después de la comida y la sobremesa caminé largo tiempo con un cigarrillo reflexivo para escapar de la asfixiante cantidad de luces y adornos navideños que acorralaban a los viandantes. Pensé: «lo necesario es que las luces estén en las mentes y el corazón de las personas…». De súbito, mis ojos se centraron en un mendigo sentado en la acera de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernado en la calle Alcalá. No me pidió limosna sino un cigarrillo. Fumamos… Al despedirme dijo: «gracias por el cigarrillo, y sobre todo por la compañía, hay tanta gente aquí que nadie nota mi presencia, pero tú sí…». Una sonrisa de esperanza nos unió en ese instante divino. Continué. Unos metros más adelante miré hacia atrás y ya no pude reconocer su figura entre la niebla fría que iba ocupando todo y a todos.

(c)AntonioPortilloCasado