Ferviente marinero

FERVIENTE MARINERO

Que tú volvieras, esperaba.

Esperaba sentado sólo en la orilla del mar.

Sacudía mi cabello el oleaje y el aire.

Como fieras, las olas venían y la inmensa mar me llamaba. Seguir leyendo «Ferviente marinero»

Leo tus nocturnos versos

LEO TUS NOCTURNOS VERSOS.

Blanca oliva

de todas mis noches.

Sol de plata,

sultana moruna,

estrella maquillada

por la arena de las dunas. Seguir leyendo «Leo tus nocturnos versos»

Llama de amor

En este verde,

reluces, llama

de amor intensa.
¿Marchas o esperas?

Te aguardo quieta,
viento de abril.

Brillas cual luz
en la esperanza,
mi poesía.

Ámame, flujo de la libertad
que me apasiona.

Seguir leyendo «Llama de amor»

Mis lágrimas

MIS LÁGRIMAS

 

Llorando va el marinero,

llorando en el mar.

Yo le pregunto:

«¿qué hace un marinero

llorando en la alegre mar?» Seguir leyendo «Mis lágrimas»

Mi Diosa

MI DIOSA.

Amanece…

Buenos días,

mi rey, me musita Seguir leyendo «Mi Diosa»

En su cetro de dentro

En su cetro de dentro.

 

¡Oh! fresca fragancia deliciosa,

el mar inquieto nos separa

mas mi corazón enamorado

de latir por ti, no cesa, no para.

Mi corazón te lleva dentro,

muy dentro y en su centro.

En su cetro de dentro.

 

Mis labios no te ven,

mis ojos no te acarician,

mis manos no te besan,

no te saborea mi alma,

bendita y salvadora agua.

 

Mi corazón late pero besos de amor

no bombea, y su mundo se tambalea.

 

Pero una fina lluvia

de dulces besos a las estrellas

y a la blanca luna entregaré,

con sabor a naranjas, coco y miel,

para que en las solitarias

y frías noches

cuando el amor imprescindible se hace,

y el hondo suspiro le complace,

los besos míos, cual fresca lluvia,

las encendidas olas de amor

de tu incendio aplaque.

 

(Poema del poemario SINGLADURAS – NOV. 2016)
En su cetro de dentro(c) Antonio Portillo Casado

CEDRO

 

 

 

En tu blanca bahía (a Juan Ramón Jiménez)

En tu blanca bahía.

                            (A Juan Ramón Jiménez)

Bajo el dorado amor andaluz,

que con sus enamorados brazos anaranjados

en este sereno despertar nos abraza,

el inmenso azul en nacaradas Seguir leyendo «En tu blanca bahía (a Juan Ramón Jiménez)»