Peón anodino,
carne de bélicos estofados.
De la cruel batalla,
el horizonte, su línea primera.
El horror y el polvo
se recrean en tus pies,
que piensan, en el porqué de la batalla
en la verdosa pradera.
Abren la tierra, presagiando tu destino de sepultura;
no quiere ella sus honores
ni ahora tragarte.
Ingenuo peón, palafrén aguerrido
del despreciable tablero,
en la cruel lid que se libra
ajena a la paz y a tu interés.
Desde la plácida trastienda, las alimañas
de la ambición, del poder,
agitan banderas y soldados
defendiendo sus alhajas.
Ciudadano
soldado, alma noble,
amado hijo,
padre honrado,
no están tus enemigos en estos casilleros.
Aniquilan esas bestias la fraternidad
merodeando en el dinero del parqué blanco y negro,
donde no hay lugar para la paz,
donde huyen hasta los muertos.
(Del libro Vientos del verso, 2018)

Tienes una poesía muy rica en matices saludos poeta me encanta
Gracias por esta medalla, poeta amiga. Es un honor.
lo mereces besotes