LEO TUS NOCTURNOS VERSOS.
Blanca oliva
de todas mis noches.
Sol de plata,
sultana moruna,
estrella maquillada
por la arena de las dunas. Seguir leyendo «Leo tus nocturnos versos»
LEO TUS NOCTURNOS VERSOS.
Blanca oliva
de todas mis noches.
Sol de plata,
sultana moruna,
estrella maquillada
por la arena de las dunas. Seguir leyendo «Leo tus nocturnos versos»
MIS LÁGRIMAS
Llorando va el marinero,
llorando en el mar.
Yo le pregunto:
«¿qué hace un marinero
llorando en la alegre mar?» Seguir leyendo «Mis lágrimas»
PEÓN ANODINO
Peón anodino,
carne de bélicos estofados.
De la cruel batalla,
el horizonte, su línea primera.
El horror y el polvo Seguir leyendo «PEÓN ANODINO»
AHORA A VUESTRA MERCED ME DIRIJO.
Nobles damas y caballeros,
perdonen esta licencia Vuestras Mercedes,
pues con suma diligencia unos versos contar quieren,
sobre aquel noble espíritu
valiente y resistente
que en buena hora nació
en la bella Alcalá, la del Henares.
Aquel que blandió su pluma y espada
por estos alfoces, lares y villas,
por ventas, haciendas y alcores,
por las lejanas tierras, allende los mares.
Aquel que presto nos legó
sus bellos versos, sus ejemplares novelas,
y la humana andanza de Don Quijote
y Sancho Panza.
Alonso, cabalgando sobre Rocinante
y Sancho, sobre Resistente.
Vuestras Mercedes,
se jactan orgullosamente,
de a Don Miguel de Cervantes, saborearlo
y leerlo, mas si así fuere,
que vuestras almas lo disfruten y si no,
la Literatura grandemente os lo penalice.
Ahora a Vuestra Merced me dirijo,
si a Don Quijote
y a Sancho no ha leído,
gran falta
y condena su alma tiene, ¡oh infelice!,
si no lo hace antes
de que su vida finalice.
A salvo estoy, que conste,
que yo, sí lo hice.
En su cetro de dentro.
¡Oh! fresca fragancia deliciosa,
el mar inquieto nos separa
mas mi corazón enamorado
de latir por ti, no cesa, no para.
Mi corazón te lleva dentro,
muy dentro y en su centro.
En su cetro de dentro.
Mis labios no te ven,
mis ojos no te acarician,
mis manos no te besan,
no te saborea mi alma,
bendita y salvadora agua.
Mi corazón late pero besos de amor
no bombea, y su mundo se tambalea.
Pero una fina lluvia
de dulces besos a las estrellas
y a la blanca luna entregaré,
con sabor a naranjas, coco y miel,
para que en las solitarias
y frías noches
cuando el amor imprescindible se hace,
y el hondo suspiro le complace,
los besos míos, cual fresca lluvia,
las encendidas olas de amor
de tu incendio aplaque.
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Felicidades, bella señora,
en el día de tu aniversario.
Muchos españoles,
te vemos fuerte, justa y prudente.
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